Patricia Seoane ¿Ángel o Demonio?
Leydi Campos Vera
Publicado en el periódico POR ESTO! de Quintana Roo.
Domingo 17 de abril de 2005, página EL ESTADO 5
Según la ultima andanada de periodicazos de primera plana, similares a los de los tabloides de escándalo estadounidenses, la Dra. Patricia Seoane debe ser una de las mujeres mas poderosas del país. También, nos aseguran, es algo así como la encarnación caribeña de Satanás mismo. Según el diario la Voz del Caribe, amplios sectores ciudadanos de Cancún habíamos pecado de ingenuos, pues debemos creer que, en realidad, la reconocida defensora de los derechos humanos de mujeres y menores no es nada menos que una experimentada secuestradora, traficante de niños al extranjero, corruptora de menores, defraudadora profesional: un siniestro personaje que pone en peligro a la sociedad. Ah, y encima de todo lo anterior, que no es católica (delito, suponemos, medieval).
De la ultima serie de “reportajes especiales”, que por su estilo recuerdan los encabezados de la revista Alarma, se deduce que la Dra. Seoane es, encima de todo lo anterior, una persona de carácter desalmado, cruel, perverso. Motivada en toda su labor social por las mas negras e inimaginables intenciones, parte de una poderosa red “secreta” que conspira para hacer el mal a cada desdichada persona que cruza su camino. Sus finanzas son oscuras, sus familiares –en este caso su hijo–, un vil secuestrador.
En aras de promover el ejercicio periodístico responsable, cabria aquí hacer la primera pregunta inevitable: ¿No habrá quizás también algo de bueno, algo aunque sea remotamente positivo en esta mujer? De acuerdo a los reportajes contra la casa-hogar La Casita que ha publicado a diario desde hace mas de una semana el reportero Ricardo Méndez, la respuesta es un rotundo, NO. El mundo periodístico de Ricardo Méndez se divide en blanco inmaculado y negro irredento, punto. La Dra. Seoane es, pues, según Voz del Caribe, toda maldad, toda diablo.
Si hacemos la pregunta al revés, cuestionaríamos ¿Habrá algún ser humano capaz de tener todos esos vicios juntos, un carácter tan malévolo, y no tener nada, pero nada positivo? ¿Habrá una mujer capaz de cometer tantos crímenes tan graves impunemente por tantos años, siendo una ciudadana como cualquier otra? Es absurdo.
Cuando los lectores pensantes leen una descripción tan tendenciosa, solo se puede concluir que los artículos periodísticos de la Voz del Caribe tienen el objetivo de linchar moralmente y satanizar públicamente a una mujer defensora de derechos humanos. Una serie de artículos que no nos presentan un relato balanceado y objetivo, sino solo pintan una caricatura grotesca, sesgada y amarillista de cualquier ser humano, no son periodismo, son “periodicazos” que insultan la inteligencia de la opinión publica informada.
¿Qué nos dice la Voz del Caribe acerca, –ya no de la directora, sino de la asociación Defensa de los Derechos Humanos de la Mujer y el Menor Desvalido, A.C. –, la cual dirige el proyecto altruista conocido como La Casita?
Nos pinta otra inverosímil historieta de horror. La labor de dicha asociación, que por mas de una década ha asistido con un compromiso ejemplar a la niñez cancunense, se reduce, según los reportajes de Ricardo Méndez: al comercio de niños al extranjero, a infantes encerrados por días a pan y agua en misteriosos cuartos oscuros, a menores drogados a fuerza como zombis, a una institución dedicada, alma y cuerpo, día y noche, a dañarlos psicológicamente, a fomentar entre ellos la promiscuidad, a impedir injustamente que inocentes y ejemplares madres de familia vean a sus hijos; a amenazar y a aterrorizar al mundo entero. ¡Patricia debe ser la envidia del cartel de Caro Quintero o del Chapo! ¡ Ha delinquido con absoluta impunidad por años sin pisar la cárcel siquiera! Y los quintanarroenses, tan ingenuos, no nos habíamos dado cuenta que teníamos aquí a una especie de capo femenino. Nadie lo noto. Ni las autoridades del gobierno estatal que le donaron el terreno para que construyera las instalaciones donde hoy reciben alimentos, educación y rehabilitación mas de cien niñas, algunas, ex drogadictas, otras victimas de actos incalificables de violencia y abuso sexual. No se dio cuenta tampoco el Club de Rotarios ni importantes empresas que la han apoyado porque conocen su labor y los resultados de la misma. Ni el Congreso del Estado cuando la invito para hacer propuestas en materia de leyes de protección a los derechos infantiles. Ni siquiera el Embajador Canadiense, Marc Perron, se dio cuenta –pobrecito– de la maldad de la Dra Seoane, ni de sus “siniestras” actividades, aunque desde 1997 hizo un recorrido por sus instalaciones, se reunió con los niños de La Casita, y aprobó un proyecto de colaboración luego de un detallado análisis de la labor de la institución bajo estrictos criterios. Por supuesto, los medios de comunicación de Cancún (excepto, claro, el reportero Ricardo Méndez), tampoco se dieron cuenta que el mismísimo diablo vestido de dama estaba en medio de ellos. Por eso –ellos, que seguramente no saben de información– organizaron Teletones para apoyar una labor que primero examinaron debidamente.
O sea, la ingenuidad fue colectiva hasta que el reportero Ricardo Méndez dijo: “sea la luz”. Entonces, con reportajes de la mas escasa objetividad, nos ilumino a todos. Nos saco de nuestra ingenuidad y nos mostró el camino y la verdad. Todos estábamos engañados. Lo que vimos por años, no era cierto. Hoy gracias a su ejemplar ejercicio de objetividad periodística, conocemos que hemos estado ayudando al diablo con faldas. A una poderosísima y siniestra mafiosa que vive impune en medio de nosotros.
La serie de reportajes de Ricardo Méndez contra La Casita son tan sesgados y polarizantes que no dejan otra alternativa. O los creemos o los tiramos a la basura. Sus acusaciones –expresas o insinuadas– son tan graves que posan un dilema periodístico y uno ético. O la Dra. Patricia Seoane es uno de los seres mas perversos que existe, o el reportaje de Ricardo Méndez es un entramado de calumnias infames contra una mujer honorable. O la Dra. Seoane es una mujer poderosísima que está sobre toda ley, o las historias de la Voz del Caribe son una irresponsable y fabulosa ficción fabricada para desacreditar y ganar rating.
Si lo que dice la Voz del Caribe en términos generales es cierto, la sociedad toda y los medios de comunicación, le debemos agradecer por abrirnos los ojos, pues estábamos ciegos. Pero si la esencia de lo que publica es falsa, ha insultado a todos los sectores de la sociedad de Cancún que hemos colaborado a favor de La Casita y que hemos conocido por años, tanto a la Dra. Seoane como la excelente atención que reciben en su asociación los menores. Decimos conocer, hablando de primera mano. No por dibujitos, ni chismes amargos de alguna trabajadora despedida. Ni por entrevistas con un “ex pastor desempleado”, que resulta que a final de cuentas, es empleado, compadre, y vocero de tiempo completo del hotelero pederasta hoy preso, Miguel Ángel García Rascón.
Y es que el reportero Ricardo Méndez tenia la obligación ética de haber revelado a la opinión publica que al menos dos de sus “fuentes informativas” son precisamente personas muy cercanas al adinerado ejecutivo hotelero pedofilo, el cual, gracias a la oportuna y valiente denuncia de la Dra. Patricia Seoane y su asociación, esta hoy encarcelado por haber violado brutalmente a una menor de edad con retraso en sus facultades. Esas son algunas de las “fuentes informativas confiables” a las que el reportero Ricardo Méndez ha dado tribuna libre, pagina tras pagina, en la Voz del Caribe para desacreditar sin rubor alguno a la Dra. Seoane.
¿Será casualidad que justo después de que el influyente hotelero violador de niñas fue a parar a la cárcel haya empezado una feroz campaña periodística de descrédito contra la Dra. Seoane y su asociación? ¿Esta el reportero también en la nomina del hotelero pederasta como lo esta el “ex pastor desempleado” ?
La opinión publica seguramente se podrá formar un criterio objetivo conforme vayan emergiendo pruebas del contubernio entre el reportero y el hotelero del Grupo Oasis violador de niñas encarcelado, pues hasta hoy, el conocido pederasta es el principal beneficiario de la infame campaña de descrédito contra Patricia Seoane. Arriba |