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REPRESIÓN DE ESTADO : EL CATEO A LA CASITA Y LA MANIFESTACIÓN INCÓMODA
Miguel Zinzer
Dedicado a la
sensibilidad humana, que en aras del pragmatismo político, envió una fuerza
policíaca de treinta elementos a catear un albergue de niñas, y a los
valientes elementos de la PGJE que participaron en tan heroica acción.
Palacio Reforma
Corrupción en la PGJE.
Cuando la abogada Leydi Campos se presentó en la Subprocuraduría de Justicia
del Estado la semana pasada para darle seguimiento a unos expedientes, de
inmediato se percató de la flagrante irregularidad. Los mismos no estaban en
su lugar, habían sido “concentrados” en una zona restringida a la cual no
tenía acceso. Eso implicaba que no podía consultar los expedientes para
darles seguimiento como representante legal de La Casita. En pocas palabras,
además de violar la ley del derecho a la información, la PGJE estaba
dejando a la asociación civil que representa en estado de virtual
indefensión jurídica. Si a eso se le suman los acarreos de testigos
aleccionados por Lina Pinto a costa del erario público, presionados por la
autoridad para declarar, como consta en un contundente video, era evidente
el contubernio para favorecer al adinerado pedófilo preso, Miguel Ángel
García Rascón.
La larga mano del pederasta.
Como protegido y consentido de más de un alto directivo de la cadena
hotelera Oasis, la larga mano del pederasta, involucrado con otros
directivos anteriores —según consta en otra revelador video— en cuantiosos
robos de materiales de construcción a los propietarios del Grupo Oasis, se
había extendido hasta la mismísima Procuraduría de Justicia.
Así que la consigna era obvia:
abultar artificialmente los expedientes contra La Casita
lo más posible y dejar en estado de indefensión a la asociación civil para
favorecer al pederasta y sus esbirros para que quede libre.
La
reunión con el Procurador antes de la marcha.
La abogada hizo notar la anterior ilegalidad tanto al Sub procurador como al
Procurador de Justicia, Bello Melchor Rodríguez Carrillo, en diferentes
reuniones que sostuvo con ellos, al mismo tiempo que les informaba —afirma
que por cortesía— que filántropos y asociaciones de derechos humanos estaban
por realizar una manifestación pública de apoyo a la Dra. Patricia Seoane y
para solicitar el apego a derecho de las investigaciones.
La
marcha sorpresa. Ninguno de los dos
funcionarios objetó a lo que constitucionalmente es un derecho, no una
concesión virreinal. Pero al otro día, el procurador Bello Melchor
Rodríguez, cometió su primer error político —uno que será costoso— cuando,
al ver el tamaño de la marcha, asumió una postura francamente fascistoide y
se sacó de la manga un cateo express a las instalaciones de La Casita
para tratar de intimidar a la abogada para que se levantara el plantón que
incomodaba al gobernador. Desconocía el Procurador que el mismo estaba
organizado al menos por tres diferentes ONG’s.
Ninguna
de las dos maniobras le funcionó. En cambio, expuso la imagen del
gobernador del Estado, Félix Gonzáles Canto, al no informarle de la marcha,
la cual estalló cuando éste se reunía con los máximos directivos nacionales
de la Coparmex en el Centro de Convenciones de Cancún. ¿Y el
Secretario de Gobierno? Bien gracias.
Intimidación policíaca. Así, con
una política de represión policíaca contra la sociedad civil, el
gobierno de Félix González Canto, nos da un vislumbre de lo que será su
gestión. Inevitablemente, este penoso caso trae a la memoria los tiempos
caciquiles que hicieron famoso a su predecesor, Mario Villanueva Madrid,
quien no toleraba la más mínima libertad de expresión o cuestionamientos
sociales a su actuación como servidor publico.
De esta
manera, la irresponsabilidad de un reportero ambicioso dedicado a defender a
un hotelero pedófilo usando a placer plana tras plana de un diario local
para difamar a la Dra. Patricia Seoane, valiente ciudadana que interpuso la
denuncia que lo llevó a la cárcel, encendió la mecha de un conflicto que le
estalló en las manos el viernes 20 de mayo al Gobernador Félix González
Canto ante la incompetencia política de varios de sus colaboradores.
Los medios locales registraron las dos
manifestaciones simultaneas realizadas el viernes en el centro y en la
zona hotelera, respectivamente. En la misma, se dieron cita lo mismo
filántropos y empresarios locales que activistas de derechos humanos y
ciudadanos estadounidenses y canadienses para protestar, de manera pacífica,
contra el hostigamiento que la asociación La Casita y su directora
vienen siendo objeto con la evidente complicidad de funcionarios de la nueva
administración estatal. Asimismo, hicieron patente su repudio a la
irresponsable criminalización de turistas internacionales que apoyan
de manera altruista la labor de La Casita. En vez de enviar a una autoridad
competente a escuchar al menos sus legítimas demandas, un video
filmado por un observador internacional de derechos humanos, documenta las
maniobras de intimidación de una policía prepotente, quien amenazaba airada
a uno de los ciudadanos estadounidenses agraviados en su reputación para
tratar de intimidarlo. En vez de diálogo, hostigamiento policíaco. En vez
de política, prepotencia. Que inevitablemente daña la imagen internacional
de Cancún.
A pesar de tratarse de un mero ejercicio del
derecho a manifestarse pacíficamente—y a diferencia de muchas otras marchas—sin
bloquear el tráfico vehicular, la manifestación elicitó una respuesta
violenta y prepotente que contó con el aval del Gobernador. En vez de hallar
un interlocutor dispuesto a dialogar, la presencia de los manifestantes en
el Centro de Convenciones de Cancún, irritó visiblemente al Procurador de
Justicia, Bello Melchor Rodríguez. Su reacción fue la represión policíaca,
la amenaza del poder desde los medios.
La redada.
Mientras un alto integrante de la oficina de Gobierno simulaba
dialogar por teléfono con la abogada Leydi Campos para que se retiraran
algunas de las mantas incomodas en inglés que expresaban cuestionamientos de
fondo al Gobierno estatal, el procurador Bello Melchor Rodríguez, movilizaba,
ipsofacto, a una treintena de elementos de la Procuraduría de
Justicia, incluyendo al Subprocurador de la Zona Norte, agentes del MP y
personal armado, para realizar un “urgente cateo” a las instalaciones de La
Casita.
Circo policiaco.
El Juez Cuarto de lo Penal recibió la súbita
petición para conceder la orden de cateo. La “justificación” legal fue una
artimaña hilarante: justo en ese momento, exactamente a la hora de la marcha
que incomodaba al Sr. Gobernador ante los integrantes nacionales de la
Coparmex, la PGJE “temía por la integridad física” de los menores de La
Casita. Después siguió un flagrante acto de intimidación de Estado:
treinta valientes integrantes de la PGJE arribaron a las instalaciones de La
Casita en un ostentoso operativo, pretendiendo ingresar a una Casa
Hogar con mujeres y niños victimas de violencia. Unos elementos, hasta
con la pistola al cinto. Para que se viera bien.
Denuncias ante instancias internacionales.
El juez, sin embargo, en estricto apego a derecho, no permitió la entrada de
la pandilla policíaca, evitando la consumación del atropello, no así la
afectación emocional de los menores que vieron la redada. Por lo mismo,
tres asociaciones de derechos humanos han interpuesto denuncias ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ante la Oficina del Alto
Comisionado de la ONU para los derechos humanos y ante Amnistía
Internacional. Y van acompañadas de videos, fotos y sólidas pruebas de
que se trató de un hostigamiento policiaco en respuesta a una legitima
protesta.
Irónicamente,
a la misma hora, el Gobernador Félix González Canto continuaba su reunión
con la Coparmex, en la cual integrantes del máximo órgano empresarial
del país remarcaron los graves problemas de impunidad y corrupción que han
flagelado a Cancún administración tras administración.
En su premura por
amedrentar a los manifestantes, el Procurador Bello Melchor Rodríguez
movilizó presuroso a sus treinta elementos, incluido al mismísimo
Subprocurador, se presentaron en La Casita con agentes armados, e incluso
equipo especial para romper puertas. Pueden verse fotos y bochornosos
videos, que ya dan la vuelta al mundo, en
WWW.LACASITADECANCUN.COM
Pero la orden de cateo
no justificaba legalmente su ingreso y, mucho
menos, su aparatosa presencia. Fue suficiente, para realizar la diligencia,
el ingreso del juez y el secretario de acuerdos del Juzgado Cuarto Penal, y
de un agente del Ministerio Publico. A fin de cuentas, la misma concluyó
en lo que todo mundo ya sabía, incluido el mismo Bello Melchor como hace
algunas semanas lo declaro a los medios: que no había anomalía alguna y que
los menores en el albergue se encontraban en buen estado.
Las amenazas del Procurador
A pesar de ello, el Procurador se quejó ante los medios de Cancún el día
sábado acusando con vehemencia al Juez de parcialidad, porque se apegó a
derecho y no permitió el ingreso de judiciales y guaruras. Visceral, quiso
presionar al poder Judicial, ignorando la separación de poderes, y aun se
lamentó de que no se hubiese procedido a tumbar las puertas de la
asociación que da cobijo a infantes, bebes abandonados y niñas de por sí
traumatizadas por la violencia.
La sensibilidad humana
del Sr. Procurador asombra. Pero cuando los principios y la legalidad se
alquilan al servilismo político, aunque se revistan de aparente legalidad,
no son mas que actos de corrupción que denigran a las instituciones de
justicia. Hay mas de cien antros de vicio en Cancún—todos conocidos por la
ciudadanía y que gozan de protección política— a los cuales les caería muy
bien un “urgente cateo sorpresa” de esas dimensiones (con todo y
Subprocudador) La Procuraduría tiene varias órdenes de aprehensión dictadas
por jueces contra violadores y proxenetas, que negligentemente no ha
cumplimentado, pero aquí se trataba de reventar la marcha
agarrando de rehén a La Casita y sentando un precedente político.
Tras
bambalinas, la ambivalencia de un Procurador de Justicia que primero declara
en público que no existe irregularidad alguna en la Casa Hogar, y que luego
de dos semanas despacha a treinta elementos de la Procuraduría bajo el
repentino pretexto de que existe temor de que supuestos maltratos, no
obedece a que, quien ha sido juez, crea historietas de gacetillas, sino a la
intensa presión política que la marcha le generó, pues él sabía
perfectamente, desde un día antes de la misma, que se preparaba, pero la
misma tomó por sorpresa al Gobernador en el evento de la Coparmex,
poniéndolo en una situación incómoda.
Los operadores políticos del Gobernador
resultaron ineficientes, primero para prevenir una manifestación a través
del diálogo y la atención a legítimas demandas. Y en segunda instancia, para
dar respuestas a los manifestantes afuera del Centro de Convenciones. Su
reacción fue, en cambio, apostarle a la intimidación de Estado. Al
despliegue policiaco. Lamentablemente, el Gobernador del Estado, según
declaraciones consignadas a la prensa local, hizo eco a la política de la
represión. De facto, sus declaraciones —ninguna desmentida hasta
ahora— sólo echaron más leña al fuego. Dejaron más insatisfechos a los
manifestantes. El conflicto escaló a otro nivel, en vez de descender.
Al otro día—el sábado—los manifestantes
buscaron un interlocutor distinto e hicieron oír sus protestas entre el
turismo internacional en la zona hotelera a la vez que repartían volantes
con información. Fueron 40 mil volantes en ingles y español, según los
organizadores.
En otras palabras—y aunque una sutil censura
lo quiso ocultar a la población de Cancún—realmente fueron dos días
consecutivos de protestas. Las mismas incluyeron distintas acciones,
como la entrega de una queja formal en el Consulado estadounidense
por uno de los filántropos de ese país, que fue recibida por el diplomático
en turno.
Para la próxima manifestación las asociaciones
tienen programado reunir a 300 personas para una semana continua de marchas
y plantones. La misma, volverá a contar con observadores de derechos humanos
internacionales y—sí—con la participación de una mayor cantidad de turistas
estadounidenses bien dispuestos a que les apliquen el 33 constitucional.
Aquí va el tip para que a nadie lo tome desprevenido. No han dicho el día
exacto.
El Procurador Bello Melchor Rodríguez
debe entender que como primer abogado del Estado, es su deber hacer respetar
el estado de derecho para todos. Eso incluye a los filántropos
estadounidenses que han sido difamados impunemente por un par de medios
locales. Debido a que su labor altruista los trae a este destino turístico
con sus familias, no desean verse criminalizados por ayudar a un proyecto de
asistencia a la niñez en el que han colaborado para construir y sostener por
muchos años. A su vez, el patronato local de la casa hogar no estará
conforme mientras siga la campaña de desprestigio, y ahora de agresión
policíaca contra La Casita.
En realidad, el hostigamiento de Estado
contra la Dra. Seoane y a La Casita es una agresión contra todos los que
colaboran en ese proyecto.
Hasta ahora, ha resultado un error de cálculo
garrafal del Gobierno el conflicto con La Casita, pues como se ha visto, va
ligado a la imagen internacional de Cancún y cuenta con el apoyo, arraigo y
simpatía de amplios sectores locales e internacionales.
Los intentos por minimizar la
manifestación del viernes y pretender que no existió lo del sábado, no
cambian los hechos.
Observatorio mediático.
Un recuento de la forma en que se contabilizó a los manifestantes por
distintos medios—desde los más objetivos, hasta las gacetillas de escándalo—nos
dan un rango de sólo “tres manifestantes” (sic), según un pasquín, hasta
alrededor de 50. Otros aseveraron que fueron 15. El consenso de la prensa
fue de alrededor de 50. Para ser más exactos, la contabilización de un
observador de derechos humanos, ubica la cifra inicial en 65, divididos en
dos contingentes bien organizados.
Si la próxima manifestación tendrá 300 como
informaron y durará una semana entera, hará poca diferencia que se minimice
y se diga que fue de 30 o de 10. La gente no está ciega y menos los turistas
de la zona hotelera. Tampoco tendrá mayor relevancia si la abogada Leydi
Campos llega a ir a la cárcel o no, como solicitan grupos de presión a
manera de las jaurías en el Coliseo romano, pues no dependerá de ella.
Al final, todo mundo saldrá perdiendo si en
vez de privilegiar el diálogo y los consensos, se continúa con la represión
de Estado como herramienta política en casos como el de La Casita. En
primer lugar, seguirá perdiendo la imagen turística de Cancún.
Publicado en el " POR ESTO ! de Quintana Roo " (Inserción p. 5)
Miércoles 25 de Mayo de 2005.
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