Vox populi, vox Dei: la visita del Procurador a La Casita

                                                                                           Miguel Zinzer

 

PALACIO REFORMA 

Lo dijeron en Cancunámonos, el popular programa televisivo de Oscar Cadena. Su encuesta de opinión sobre la credibilidad de La Casita, rompió todos los récords anteriores de participación ciudadana. El resultado fue aplastante a favor de la asociación civil de Patricia Seoane. Casi el 80% de los más de 2 mil votantes rechazaron como falsas las acusaciones publicadas contra La Casita, circuladas ampliamente por medios amarillistas durante semanas de golpeteo. Vox populi, vox Dei, dice el antiguo adagio. La sociedad no se traga cualquier cosa y conoce a quienes con desinterés la sirven.

Un acierto político y jurídico resultó la visita del nuevo Procurador de Justicia del Estado, Bello Melchor Rodríguez, a la institución privada que desde hace más de diez años ha atendido con esmero a cientos de menores víctimas de inenarrables delitos. Al efectuar la sonada visita, el Procurador, por un lado, confirmó las percepciones de la mayoría de la población de Cancún, expresadas en la encuesta de Cancunámonos. El Procurador de Justicia no encontró irregularidad alguna en dicho albergue, sino todo lo contrario. 

En la conferencia de prensa ofrecida a los medios, luego de recorrer por casi dos horas las diferentes áreas de la casa-hogar, Bello Melchor Rodríguez corroboró exactamente lo mismo que muchos filántropos de importantes sectores de la sociedad cancunense saben de primera mano y han manifestado en nutridos desplegados de apoyo a la Dra. Seoane y La Casita. La asociación civil de derechos humanos infantiles está adecuadamente equipada con lo necesario para  atender a los menores bajo su resguardo y se encuentra jurídicamente en orden. 

De esta manera, el Procurador de Justicia se sumo a lo que la mayoría de los cancunenses y filántropos que conocen la labor de La Casita piensan. Y sin escatimar palabras, constató la valía social  del aporte que ha hecho la Dra. Seoane y su equipo al confirmar, en la conferencia de prensa del lunes,  que el convenio de colaboración entre La Casita y la Procuraduría de Justicia del Estado de Quintana Roo, seguirá vigente. Más claro, ni el agua. 

Por otra parte,  Bello Melchor Rodríguez dejó asentado un precedente de apego a derecho al declarar ante los medios que las denuncias presentadas contra La Casita y su directora, carecían de elementos para proceder. Con ello, afirmó el principio jurídico de presunción de inocencia, dejando entrever que las sonadas denuncias fueron interpuestas de manera frívola con el interés de generar escándalo. En un giro inesperado, el nuevo Procurador de Justicia, como lo recogió puntualmente un diario local, giró instrucciones para que el director de la Policía Judicial del Estado cumplimente con celeridad varias órdenes de aprensión rezagadas, interpuestas por La Casita, en contra de peligrosos violadores de menores, meretrices cómplices, y encubridores. 

¿En donde quedó la bolita? A fin de cuentas las denuncias contra La Casita no proceden de acuerdo a la autoridad competente. Carecen de sustento. Paradójicamente, las denuncias que La Casita ha interpuesto desde hace meses contra padrastros pedófilos, proxenetas y agresores de la niñez, esas sí proceden. Es por eso que los jueces correspondientes dictaron, en su momento, las respectivas órdenes de aprensión.

 

La cantaleta del diario Voz del Caribe que argüía que La Casita “fabricaba” denuncias contra inocentes padres de familia resultó una burla, pues las órdenes de aprensión las giran solamente jueces competentes en materia penal que se especializan en el examen cuidadoso de pruebas, declaraciones y periciales. La diferencia entre un puñado de denuncias frívolas, coordinadas por un adinerado preso por violación, y los sólidos expedientes que ha presentado por años la asociación de la Dra. Seoane, es precisamente esa: las de La Casita están sustentadas en pruebas, por eso los expedientes son consignados por la Procuraduría de Justicia, y por eso los juzgados emiten órdenes de aprensión. 

Las otras, las “denuncias” contra La Casita, están sustentadas en patrañas y por eso no proceden. No hay ni un expediente consignado, ni menos una orden de un Juez. Punto. 

Tal vez el mayor acierto político del Procurador Bello Melchor Rodríguez durante su visita a La Casita el lunes, fue el hábil manejo de la artificial polémica. Aunque no faltó quienes lo criticaron por ello, en realidad la presencia de los medios durante su visita, se trató de una jugada de pizarrón. Si el Procurador de Justicia se hubiera apersonado solamente con su equipo de trabajo a realizar el recorrido, algunos sectores de la prensa, ya prejuiciados y con intereses creados alrededor de la polémica, le hubieran reclamado el que no hubiese habido presencia de los medios. 

Pero al presentarse el Procurador de Justicia con los  medios y realizar su recorrido de manera pública, desinfló el mito del supuesto secretismo que inventó en sus reportajes Voz del Caribe y que alguno ingenuos se tragaron.

 

Pero como dicen en el Norte, “o cabestreas o te ahorcas”. No faltó quien criticase al Procurador Gaspar Bello porque se presentó junto con los medios. 

Nada satisface al prejuicio ni al interés creado sino aquello que confirma lo que quiere oír. Se pudiese resumir esta actitud como sigue: “si tú, autoridad, realizas una visita de inspección sin la presencia de los medios, no les creo a tus resultados, ya que no me constan porque yo no estuve allí”. En la lógica de la Ley de Herodes, este es exactamente el mismo grupo de personas que dice simultáneamente: “autoridad, ¿porqué hiciste pública tu visita y se enteraron los medios? Debiste haber ido tú solo, pues por enterarnos nosotros, seguramente se maquillaron las instalaciones y por eso no descubriste nada irregular”. En otras palabras, se especuló que en un acto digno del mismo Houdini, se podría, en el lapso de menos de 20 minutos, engatusar a la máxima autoridad en materia de investigación del delito. Bastante ingenioso el tramposo argumento ¿no? 

Pero el Procurador de Justicia del Estado, en realidad evitó caer en la trampa del amarillismo mediático al mismo tiempo que se posicionó como un funcionario apegado a derecho que respeta a las instituciones privadas y atiende los reclamos públicos, no en este caso de la ciudadanía en general, sino de un pequeño grupo de presión que intentó— sin éxito— generar opinión pública contraria a la Dra. Seoane y su casa hogar, a través del histérico golpeteo de Voz del Caribe y algunas gacetillas que le siguieron el juego.  

Las habilidades del citado funcionario y del Secretario de Gobierno se anticiparon a una situación de futuro conflicto, evidenciando inteligencia y previsión política. 

Irónicamente, provocó incomodidad y quejas de Voz del Caribe y las mencionadas gacetillas que la institución privada, en pleno uso de sus derechos, no consideró oportuno que reporteros de dichos medios, los cuales por semanas se han dedicado a difamar a la Dra. Seoane y a la asociación de derechos infantiles, ingresaran a las instalaciones de La Casita.  

Se trata finalmente, de propiedad privada y resulta cínico que Voz del Caribe quisiera entrar tan campante, cuando su Jefe de Información, y otros directivos del periódico, se encuentran denunciados penalmente por difamación y calumnias, por la abogada Leydi Campos,  representante legal de La Casita. 

El mito del hermetismo y el halo artificial de “misterio” que fabricó Voz del Caribe en su serie de reportajes, se vino abajo en un santiamén el lunes cuando la directora Patricia Seoane, abrió las puertas de la asociación civil que preside al Procurador de Justicia del Estado y su comitiva de acompañantes, pues cabe señalar, como quedó registrado en los medios, que la autoridad se presentó sin ninguna orden de cateo, ni amparada por orden alguna dictada por un  juez. Y, sin embargo, como dio cuenta la prensa local, la Dra. Seoane con naturalidad y segura de si misma abrió sus puertas a la comitiva encabezada por el Procurador y a la mayoría de los medios de comunicación, y, mas tarde, a una comisión encabezada por el DIF Estatal.

 

Al final del día, se colapsó como un castillo de naipes el entramado de historias de horror entretejido por Voz del Caribe. La supuesta mazmorra del silencio resultó ser una moderna cámara de Gessel, herramienta diagnóstica moderna en cualquier institución bien equipada, en donde psicólogos clínicos observan a los niños que han sido victimas de violencia, jugar y dibujar  para realizar evaluaciones y planes de tratamiento.  

Los supuestos lugares secretos no existieron, tampoco los supuestos “20 niños desaparecidos”, sino, por el contrario, niños y niñas saludables y contentas, lo cual constató en entrevistas al azar el Procurador de Justicia, quien también reviso con la Dra. Seoane algunos expedientes específicos. 

El desenlace resultó ser una especie de anticlímax para uno que otro medio de comunicación que se había zampado enteras las patrañas de Ricardo Méndez, jefe de información de Voz del Caribe, quien armó su serie de reportajes en contubernio con el adinerado pederasta preso Miguel Ángel García Rascón

Reflexión para el fin de semana: Como evitar manchar la reputación de su periódico convirtiéndolo en una gacetilla de escándalo. 

Antes de hacer suyas declaraciones escandalosas, verifique primero sus fuentes, especialmente cuando las patrocinan violadores de niñas presos, desesperados por salir de la cárcel. Si no lo hace, desprestigiara a su periódico o medio informativo.  

Cuando, como en este caso, el delincuente fue a parar tras las rejas gracias a la oportuna denuncia de La Casita y la Dra. Seoane, sírvase elucidar las motivaciones del reo y sus voceros, sobre todo cuando dependen económicamente de él. Caso concreto, dos entrevistados de Voz del Caribe a las que dedicaron, de seis reportajes, cinco planas enteras sin el mínimo rigor analítico.  

Cuando vaya a enarbolar ferviente la defensa de alguna madre de familia llorosa, cheque primero sus motivaciones, no sea que este defendiendo a una traficante de niños como en el fiasco del caso Ámbar. La señora aceptó en TV que sí tuvo un primer hijo, pero nunca dijo donde lo dejó. Y luego dijo que siempre no lo tuvo.   

 

Precaución con la ignorancia supina. Una cámara de Gessel no es igual a las mazmorras de Lecumberri. De hecho, fue un generoso donativo de filántropos. No se recomienda irritar a lectores potenciales. 

Cuidado con la manipulación de información. En una nota del día de anteayer en Voz del Caribe se reportó que dos padres de familia solicitaban, fuera del albergue, que les regresaran la custodia de un hijo. El reportero porril en turno del director Gerardo García omitió informar a sus lectores que a ambos padres les retiró un juez la custodia, no La Casita, a la cual fue canalizado el menor. El juez competente adjudicó ese caso, no la asociación de derechos humanos. En su intento de tratar de retirarse honrosamente de una escaramuza en la que salió maltrecho el director de Voz del Caribe, vemos que, a pesar de ello, sigue su cruda política editorial, engañando a sus lectores omitiendo información crucial y confundiendo a la opinión pública.  

Detallar la larga lista de pifias, que van desde el fiasco del Caso Ámbar hasta la utilización de fuentes informativas alquiladas por un criminal reincidente para favorecer su causa, tomarían más espacio del que estas líneas permiten.
 

Por cierto, ¿Lo noto? En la edición de ayer del Novedades de Quintana Roo se publicó otro desplegado de plana entera en inglés dirigido a Miguel Quintana Pali, presidente de Voz del Caribe. Esta vez se trató de un importante grupo de médicos y activistas de derechos humanos de Francia expresando su repudio al mencionado periódico y avalando la labor de La Casita. Al mismo tiempo, anunciaron diversas acciones de movilización diplomática a nivel consular y de embajadas para concienciar sobre el trato persecutorio en contra de La Casita por parte del medio señalado, y funcionarios como el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, quien se prestó al juego de Voz del Caribe y del pederasta preso, para desatar el escándalo de notas periodísticas. Los firmantes franceses de la segunda carta abierta a Miguel Quintana Pali exigen una disculpa y la destitución inmediata del director del diario, Gerardo García, al mismo tiempo que externan preocupación por la torpe criminalización de filántropos europeos, quienes, como las defensoras de derechos humanos francesas que firman el desplegado, visitan Cancún y realizan labores humanitarias en conjunción con la  Dra. Seoane.  La Embajada de México en Paris ya ha recibido la queja formal.  En un mundo globalizado, es necesario calcular las consecuencias políticas de hostigar y agredir desde posiciones de poder a activistas de derechos bien acreditadas. Penosa imagen internacional la de un diario satanizando sin rienda  a mujeres con sólidas trayectorias en la defensa de derechos humanos. No aliene a la comunidad internacional. Cancún no necesita más publicidad negativa

Novedades de QRoo (inserción)
6 de mayo de 2005

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