¿DIALOGAR
CON PROVOCADORES PROFESIONALES?
16 de septiembre de 2005
Quinta carta pública al Sr. Virrey, Francisco
Alor, alcalde de la Corona en Cancún, colonia imperial de Quintana Roo.
Nos dirigimos a usted en su auto adjudicada
calidad de interlocutor que privilegia por excelencia el diálogo, como
tuvimos oportunidad de constatarlo cuando mandó encarcelar ilegalmente a 577
manifestantes pacíficos—más de 300 mujeres— luego de salvajes golpizas
propinadas por policías enardecidos ex profeso, el pasado 20 de
agosto.
Nos sentimos muy privilegiados de que una
autoridad como usted nos llame al diálogo por medio de los periódicos de
Cancún debido a nuestra marcha de hoy 16 de septiembre. Eso sí, se nos hace
un poco raro que lo haga por medio de los periódicos, pues usted sabe bien
cómo y dónde dialogar con nosotros en lo personal si así lo quisiera.
Pero ya que habla usted públicamente de
diálogo y sale con foto de rostro casi angelical (El Quintanarroense
Diario, 15 de septiembre), casi nos convence y estamos tentados a
tomarle la palabra aquí en público también. Así usted, por medio del
discurso demagógico que ni súbditos ni acólitos le cuestionarán, hace
publicidad como un hombre mesurado tolerante y, sobre todo, gobernante
respetuoso de las leyes, como tanto lo enfatiza. Quizás ayude a lavarle un
poco la imagen de represor sangriento y ganador de records vergonzosos en la
historia nacional.
Leímos en los periódicos locales de los
últimos dos días que usted dice que somos provocadores profesionales y que
hasta antecedentes penales y órdenes de aprensión hay contra algunos de
nosotros.
Y que basado en dicha
información, vuestra excelencia amenaza con encarcelar ipsofacto a
quienes, según usted, cuentan con órdenes de aprehensión en otros estados de
la república, “en caso de que alteren el orden publico”. Ahí sí le faltó
asesorarse con el inquisidor Melchor Bello, u otro ilustre abogado al
servicio del hampa pederasta. Pues su deber como gobernante sería proceder
a cumplimentar cualquier orden de aprehensión, sin condición alguna. ¿Son
mentiras que usted inventa, o se las cuentan y se las cree?
Sobre todo, estamos muy impresionados por la
precisión de su costoso aparato de inteligencia que presume, y tantos datos
que dice que tiene usted de nosotros. ¿Pero de que jactarse? Si hasta las
credenciales de elector le robó el municipio que usted gobierna a muchos
manifestantes de la marcha pasada.
Es muy interesante que usted y
la policía municipal, siempre preocupados por la seguridad de Cancún ante
una manifestación ciudadana pacífica, estén “examinado las fotos de los mas
de 500 manifestantes” que mandó apalear con saña y detener ilegalmente el 20
de agosto. ¿Con cual foto empezó, alcalde Francisco Alor? Con las del
sexagenario con la cabeza bañada en sangre por los macanazos de sus fuerzas
policíacas, o con las de la mujer con doble fractura de brazo por la misma
causa? ¿O empezó con la foto de la joven con desprendimiento de cornea y
quemaduras de primer grado en rostro por el uso brutal de gas pimienta? ¿Cuál
foto está primero en su álbum de fichas de la GESTAPO —perdón— de la
inquisición virreinal, Sr. Alor? ¿Las de las mujeres que mandaron a
escondidas el 20 de agosto a hospitalizar de urgencia al Hospital Civil de
Cancún a espaldas de la prensa y la sociedad? A las que les pusieron
policías afuera para que no se acercara nadie e intimidaron hasta a los
doctores.
A ver si le atinamos. ¿La mujer
con traumatismo craneoencefálico grave, o la que tenía sangrado interno por
las patadas de sus valientes policías? O quizás ha estado viendo la foto de
la joven que terminó con lesiones en la columna vertebral, cortesía de la
represión policíaca que orgullosamente ordenó usted?
Si no tiene esas fotos, Amnistía Internacional
las tiene.
¡Cuántas fotos tiene el virrey!
¡Más de 500! ¿Serán tantas como los cuadros de su palacio o como las
mentiras de sus declaraciones públicas? Es lo de menos, usted tiene nuestras
fotos y las están revisando. ¿Qué espera lograr con esas declaraciones? ¿Que
nos de “mucho miedo” y no marchemos? O meterle temor a la población para que
no participe para que no le tomen fotos. ¿Qué va a hacer con las fotos? ¿Muñequitos
de Vudú y clavarles alfileres para que no haya manifestación porque sabe que
no la puede evitar?
Dice usted en los periódicos
locales, alcalde Alor, que somos nosotros nada menos que “provocadores
profesionales” y que queremos “destruir el destino turístico”. ¿Nadie de su
séquito de asesores le ha hecho notar la sandez de semejantes declaraciones?
Que Dios lo agarre confesado el día que usted trate con mil provocadores
profesionales. No sabe lo que dice.
Con 200 de esos en otras partes
del país—ejemplo ilustrativo el frente Francisco Villa en la capital—, le
faltarían a usted elementos para controlar cualquier disturbio, y ya verá
cómo le responderían a sus hordas ante cualquier agresión. Su excelencia no
se ofenderá si le hacemos una sugerencia: lea los periódicos e infórmese. No
se espera menos del alcalde de una ciudad internacional de la talla de
Cancún.
De veras, leer no hace daño.
Familiarícese usted con la literatura y
documentales que existen sobre manifestaciones y provocadores profesionales,
y se dará cuenta lo que mil manifestantes pueden lograr si su meta fuera
“destruir” y “provocar desestabilización”.
De entrada hubieran apedreado a
sus fuerzas policíacas, y lo que hallaran a su paso, tiendas, autos,
transeúntes. Y seguro no arrestarían con facilidad a más de 500 ¿o sí?
Bueno, en eso si hay que reconocerle a usted y
al gobernador Félix que hicieron historia, pero de ignominia.
El record de más manifestantes
detenidos ilegalmente después de la masacre estudiantil del 2 de octubre de
1968 en Tlatelolco, lo tiene Cancún después de la represión del 20 de agosto.
Esa es la mejor evidencia de que privilegiar el diálogo y apegarse a la ley
es el distintivo de la política de su excelencia.
El Virrey hizo historia el día
en que no le tembló la mano…para mandar golpear mujeres y ancianos.
Cuando Amnistía Internacional y otras
instancias fuera de su insigne virreinato, den su veredicto sobre el caso,
veremos quién se apegó a derecho y quién violó la ley.
¿Cómo decía usted en ese periódico local el
día de ayer? “Ellos quieren un ataúd
allá en la zona hotelera, y al menos en este momento, no estamos dispuestos
a dárselos”(El Quintanarroense Diario; 15 de septiembre-05, Pág. 12.)
Su magnanimidad es sublime,
alcalde Alor. Sobre todo por eso de “al menos en este momento”. ¿O sea que
matar manifestantes en la zona hotelera es una consideración a futuro?
No hemos leído ningún
desmentido de esa grave declaración suya, y con periodistas bien maiceados
de parte de su gobierno, se entiende que la mayoría de los medios locales
están a su disposición. Pero antes de ir más adelante, permítanos
agradecerle por semejante gesto: ¡Perdonarle a alguno de nosotros, la vida,
al menos por esta ocasión! Prerrogativa de reyes medievales la suya, sin
duda.
Nos reconforta que “por lo pronto” no mandara
asesinar a algún manifestante durante las protestas. Marcharemos, pues, con
gratitud de corazón al Virrey por dispensarnos su inmerecido favor.
Sobre todo, no cabe duda que es un gran gesto
para privilegiar el diálogo.
Si tuviese usted un equipo de comunicación
social decente y fuera menos protagónico, sus palabras no revelarían tan
frecuentemente esos instintos. O, al menos, comunicaría sus falsedades y
amenazas de una forma menos burda e inverosímil.
Dice su excelencia el virrey—paráfrasis—
que los manifestantes “vienen a provocar para que les maten a alguien y
enarbolar una causa”. Eso es demagogia de banqueta.
Los manifestantes ejercen en
Cancún sus derechos constitucionales al protestar de manera pacifica sin
violar ley alguna, y eso ha sido patente en cada una de las manifestaciones,
incluidas las mega marchas.
La gente que desea “provocar”
un acto de violencia en contra, con un posible resultado fatal, por lógica
no actúa dentro de la ley ni realiza protestas pacifistas. Todo lo contrario.
En cada marcha que hemos
convocado en Cancún todas las provocaciones han surgido de parte de usted y
sus políticas violentas y del gobierno represor estatal. Los videos hablan
más que mil palabras, y las fotos, ni se diga.
La infamia y bestialidad de los
ataques ilegales contra nosotros, justificaría ante cualquier juez imparcial
el derecho a defenderse, y los manifestantes no han devuelto las agresiones
arteras y dolosas.
El país es testigo de ello,
excelentísimo alcalde. Existe la opinión publica nacional también ¿De
casualidad no oyó su señoría el simposio que se llevo a cabo en la UNAM
sobre la represión en Cancún y las ponencias de connotados especialistas?
De cualquier manera, está
probado que el gobierno de Cancún no necesita pretexto alguno para asesinar
a manifestantes, ya sea torturándolos o pateándolos en el rostro hasta
dejarlos inconcientes. Eso fue lo que hicieron los cuerpos de choque de la
Judicial en la represión del 13 de Junio y para eso se encapucharon algunos.
Los peritajes médicos indican
que varios manifestantes detenidos pudieron haber muerto por estallamiento
de vísceras y fractura de cráneo por el tipo de golpes recibidos, máxime que
se les negó atención médica por días como parte de la tortura y represión de
la cual usted se hizo cómplice.
Así que deje el cuento de los pretextos para
los ataúdes, que para asesinar gente ustedes no necesitan ninguna excusa.
Leímos en El Quintanarroense también
que ayer ultrajaron sexualmente a otra turista británica en un conocido
hotel, mientas dormía. Y mientras, usted y el gobierno estatal hacen otro
costoso circo y supuesta labor de “investigación” contra manifestantes.
Tiene usted decenas y decenas de niños tomando clases entre charcos de lodo
hediondo porque supuestamente “no hay dinero” para techar aulas y proveerles
aunque sea un inmueble con un mínimo de decoro. Pero dinero les sobra para
sobornar reporteros, para pagarse publicidad, para desacreditar rivales
reales o imaginarios, para investigar a quienes se atreven a denunciar
corrupción, para fabricar delitos. Con razón nunca les alcanza.
Y hablando de temas más amplios,
¿de dónde saca usted que todos los sectores de la opinión publica de Cancún
“repudian completamente las manifestaciones”, etcétera?
Usted y su séquito, y el del gobernador en
turno, no constituyen la opinión pública ni hablan por ella. ¿A cuál de
todas las “opiniones públicas” que hay en Cancún se refiere?
¿A algunos hoteleros azuzados
por Almaguer, protector del pederasta confeso García Rascón por ser alto
ejecutivo de la misma cadena hotelera Oasis en que Almaguer trabaja?
¿A algunos locatarios de
comercios que ustedes mismos les calientan la cabeza, a ver si logran que
hagan el trabajo sucio de ustedes y agreden a algún manifestante?
¿Cuál opinión pública de todas
las que inventan tiene un “absoluto rechazo” a las marchas? ¿La que dicen
pasquines que casi nadie lee por su ínfima calidad?
¿Porque supuestamente algún
taxista se dice que gritó alguna majadería a algunos manifestantes porque
hubo algo de tráfico?
El Congreso local que difiere
con usted ¿no es también opinión pública? Reprueba el Congreso al unísono
nuestro derecho a manifestarnos?
¿No conforman la opinión
pública también las columnas de diarios locales que expresan respeto a
nuestras legítimas protestas por las agresiones dolosas que muchos
compañeros han sufrido?
¿Y las muchas cartas
electrónicas que recibimos de apoyo de ciudadanos cancunenses, no son
también opinión pública?
La opinión pública es la suma
de puntos de vista de todos los cancunenses, no de un séquito que dice
hablar por ella, y cada vez se añaden más a las marchas que convocamos y nos
ofrecen su apoyo sincero.
¿No le dicen sus inefables
“servicios de inteligencia” que cada vez más gente en Cancún se une a las
mega marchas? ¿No lee ni oye lo que dicen diarios nacionales y medios
independientes? O las encuestas mismas de medios locales, que aunque están
‘maiceados’ para desacreditar las manifestaciones como si viviéramos en la
era de las dictaduras del Cono Sur, han publicado por elemental decoro sus
encuestas favorables a nuestra postura?
Perdón, ¿hablaba usted de diálogo con nosotros
en el periódico de ayer? Usted dice por dónde empezamos.
¿Por la tortura y represión de
los manifestantes del 13 de junio de que usted fue cómplice, o de los
delitos que se les fabricaron? Dialoguemos, pues.
¿Sobre el secuestro y tortura
de un ciudadano cancunense por parte de policías de su municipio, por llevar
ayuda en esos días a los detenidos? El caso está documentado ante la PGR y
la CNDH.
¿O quiere su alteza real que
hablemos sobre la existencia de cuerpos policíacos encapuchados en Cancún,
los cuales usted, carente de todo decoro político, no ha pedido ni siquiera
que se investiguen mientras permanecen impunes?
O dialogamos sobre la salvaje represión del 20
de agosto en la zona hotelera que usted reconoce haber ordenado.
Proponga la agenda y deje a un lado la
demagogia hueca.
¿Sobre la criminalización de la
protesta pública? Sobre la erosión de derechos constitucionales en Cancún,
sobre el hostigamiento oficial a ONG’s locales, sobre el ultimo lugar en
educación en el país, sobre los niños que tienen que tomar clases a la
intemperie o entre charcos de lodo apestoso?
¿O quizás quiera usted dialogar
sobre la protección del gobierno del PRI estatal a influyentes pederastas
hoteleros que han violado niñas mayas cuya defensa legal es llevada por
eminentes abogadas priístas, del mismo partido de usted?
¿O platicamos sobre todo lo que
el gobierno municipal les robó a los manifestantes que privó ilegalmente de
la libertad el pasado 20 de agosto y no ha devuelto? Y si quiere hablar de
religiones, no somos expertos, pero somos tolerantes. Cuando quiera
platicamos de la secta a la que pertenece su hermana Patricia Alor. Hay un
periodista con fotos interesantes de ella en sus ritos. Cada quién sus
gustos, respetamos el pluralismo.
Dialoguemos, pues, alcalde Alor, sobre los
temas de fondo de nuestra protesta y deje a un lado los jueguitos de
palabras. Póngale fecha y nos sentamos a la mesa. Haga pública la fecha y
una propuesta de agenda.
Si no, sus pretensiones de dialogo son parte
de una fachada cínica y demagógica.
¿O sólo quiere dialogar sobre
en qué avenida nos pretende conceder su venia para marchar, cuando la
Constitución ya nos dice donde tenemos derecho?
Usted, que privilegia el diálogo con cañones
de agua y a golpes de macana contra mujeres hasta provocarles fracturas,
haga una propuesta, pues. Lo escuchamos.
Esto que usted y su séquito de aduladores
llaman con histeria, “problema”, apenas va comenzando ¿se ha dado cuenta? Y
nosotros no lo iniciamos.
No se va a terminar por arte de
magia, eso es seguro. Va a continuar hasta que nuestras peticiones sean
valoradas por autoridades competentes. Diálogo es sólo una palabra
convenenciera cuando no se refrenda con hechos. Pero cuando hay disposición
de escuchar, es una herramienta. Esperamos su respuesta.
Mientras responde usted—o guarda silencio—,
nosotros continuaremos con el diálogo que hace meses entablamos con y entre
los cancunenses, expresándonos libremente y protestando en público.
Eso que en los países civilizados y en las
democracias se llama derecho a la manifestación de ideas, y que en Cancún lo
pretenden convertir por decreto virreinal en el peor de los crímenes. Y eso
ya se vio, sea en la zona hotelera o en explanadas de edificios públicos en
la ciudad, como lo demostró la represión del 13 de Junio. O en la prensa
alquilada por su partido.
Que no le tiemble la mano para dialogar, Sr.
alcalde.
Atentamente
CEN
Asociación
Latinoamericana de Activistas Sociales.
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