¿LA CASITA DEL TERROR O TERRORISMO PERIODÍSTICO?
Respuesta a tres editoriales del director de Voz del Caribe
Por Leydi Campos Vera
Primero se esperaba, como es usual, la clásica réplica de quien firmó los reportajes fabricados, Ricardo Méndez. Curiosamente se lo tragó la tierra. Luego se escudaron tras el conveniente y anónimo nombre de “Junta Editorial” y desde allí lanzaron algunas débiles justificaciones y reiteraron, en tono mas mesurado, alguna que otra acusación falsa. Finalmente, con fuertes presiones de varios lados, ha sido Gerardo García, director del diario Voz del Caribe, quien con celeridad ha tenido que dar la cara a la opinión pública para tratar de defender la credibilidad de su diario. Y le ha echado toda la carne al asador, pero por el camino equivocado. Defensivo e inquieto se le percibe al director de Voz del Caribe. Su posición, se entiende, debe ser difícil y sumamente incómoda. Periodísticamente es un fenómeno inusual ver al director de un diario sacar la cara por indefendibles reportajes como los que firmó su Jefe de Información contra La Casita.
Pero en su columna Plaza Reforma, Gerardo García lleva ya tres días consecutivos quejándose y contradiciéndose, justificándose y confundiéndose. El director del joven periódico ha tenido que salir a hacer una defensa pública apurada, de la credibilidad misma del diario que dirige, debido a las pifias de su equipo editorial en los escandalosos reportajes contra la Dra. Patricia Seoane y su casa-hogar. Y es que importantes sectores de la sociedad de Cancún han hecho público su repudio al amarillismo de Voz del Caribe y lo que consideran una infame campaña de desprestigio contra la Dra. Seoane y su varias veces galardonado proyecto de defensa de los derechos humanos infantiles. Así, se van sumando los desplegados en diarios de esta ciudad y las voces de apoyo a La Casita y a su directora, avalando su labor. Al mismo tiempo, los firmantes, destacados filántropos, conocidos inversionistas y empresarios, profesionistas, presidentes de asociaciones civiles, psicólogos connotados, y ciudadanos de dentro y fuera del país, reprueban en términos enérgicos lo que consideran una sucia campaña periodística contra La Dra. Seoane que difamó completamente su carácter y labor.
Y como muchos de ellos han entrado y salido por años de la Casa-Hogar, ellos sí deben saber de lo que hablan, pues cuando quieren, tienen libre acceso. El director de la Voz del Caribe, en contraste, jamás ha puesto un pie adentro. Ni siquiera lo intentó antes de que se sacaran los reportajes infamantes que avaló. Y como es muy improbable que el patronato y la mesa directiva le permitan alguna vez el acceso a esa institución privada, el Sr. Gerardo García seguirá viviendo en el desconocimiento y creyendo —si gusta—cuentos de brujas.
A final de cuentas, es la palabra de los respetables firmantes de los desplegados, ciudadanos altruistas que tienen conocimiento de primera mano, y de mucho tiempo, contra la del director de la Voz del Caribe y las notas de su jefe de información que resultaron un fiasco.
Sabemos que la discusión pública se centra ahora en la credibilidad de Voz del Caribe por que la misma ha sido impugnada desde diversos sectores de la sociedad que han expresado que a la opinión pública se le engañó. Nos lo certifica el proceder del director del periódico, en plena campaña de editoriales y una que otra diatriba en la radio, tratando de justificar las torpezas de algunos de sus subordinados.
Al igual que todas las instituciones, los medios de comunicación, como parte de una sociedad que deposita en ellos su confianza en calidad de informadores veraces, están a su vez sujetos al escrutinio público.
El problema de imagen de Voz del Caribe en este momento no se limita solo a las evidencias que han salido a la luz pública de que los “especiales de investigación” contra La Casita utilizaron, para mas de la mitad de seis reportajes enteros, fuentes informativas apócrifas al servicio de delincuentes. Una de esas fuentes, un sujeto “desempleado” quien en contubernio con el jefe de información del diario, tuvo rienda suelta para difamar a mujeres y niños en tres paginas enteras, resulto ser, nada menos, que el compadre, empleado, y vocero del famoso y adinerado hotelero violador, hoy preso, Miguel Ángel García Rascón. El pedófilo reincidente, y de perfil criminológico peligroso, fue capturado a inicios de este año gracias a una denuncia, precisamente, de la Dra. Seoane.
La credibilidad del diario decayó más ante importantes sectores de la sociedad cancunense cuando en el programa Cancunamonos en TVCUN el pasado 19 de Abril, mostré pruebas de que otra de sus “fuentes informativas estrella” era una menor que fue víctima previa de abuso sexual por parte del mismo García Rascón. Consta así en la causa penal 90/2002 del Juzgado Tercero, por la que la autoridad competente le dictó sentencia en firme en el año 2002. Para complicarle las cosas al director de Voz del Caribe , esa es la niña que contó un largo y alucinante relato que el Jefe de Información nunca quiso contrastar con la Dra. Seoane y su mesa directiva. El desaseo del reportaje fue tal, que resulta que la niña entrevistada vive actualmente con la familia del pederasta preso, y actuó bajo coerción. Pero al periódico no le interesa denunciar esa aberración, por eso no ha hecho nada. ¡Cuanto interés por los derechos de la niñez! Se prefirió explotarla como fuente “informativa” cautiva a sabiendas de que representaba los intereses del pederasta.
El diario Voz del Caribe reporto sensacionalistamente que dicha menor “había logrado escapar” de La Casita. Pero todo era una patraña para inflar la historia. El martes pasado, por la noche, mostré en el programa Cancunámonos de TVCUN el acta con firma original de la madre que acredita que ella solicitó que reingresara al seno familiar hace aproximadamente ocho meses. El gran escape, pues, nunca existió. Pero en vez de estar ahora con la mamá, mostré a los televidentes un video que prueba que la víctima del pedófilo vive ahora bajo el dominio de los familiares del violador, haciendo trabajos de servidumbre en la casa misma del pederasta preso que antes la ultrajó. La menor fue abusada por García Rascón en 2002, pero lo que hundió al pederasta entonces fue su propia confesión cuando admitió el crimen y su afición por el sexo con niñas. Por eso, cuando se descubrió en 2005 que había violado salvajemente a otra menor con retraso en sus facultades mentales, el juez competente de inmediato le dictó el auto de formal prisión por ser reincidente. La denuncia de 2005, la interpuso la directora de La Casita. La de 2002, la interpuso la esposa misma del pedófilo García Rascón. En cuanto le fue dictado el auto de formal prisión a inicios de 2005, el ejecutivo hotelero de inmediato fue defendido en público por una de las “fuentes informativas estrella” de Voz del Caribe en que Méndez baso sus reportajes difamatorios. He publicado en TV y medios escritos las fotografías del susodicho haciendo campaña a favor del pederasta desde el mes de Enero. Es claro que se trata de un individuo pagado y con intereses económicos. Después de todo, es muy inusual ver que personas tengan el cinismo de defender en público con pancartas a violadores de niñas confesos y reincidentes. Vaya calidad moral.
El problema fue que todo esto se le ocultó a los lectores de Voz del Caribe. Por eso su credibilidad e imagen pública vino a menos. Construyeron su “investigación” sobre fuentes al servicio del delincuente. Incluso, prestaron las páginas del diario para que el compadre del hotelero le lavara la imagen a su patrón con párrafos completos y preguntas amañadas del jefe de información que favorecen jurídicamente su caso. El juzgado más modesto en cualquier pueblito, hubiera descartado como fuentes confiables a las personas y sus historias de inmediato. Uno por tener dependencia económica e intereses creados, y a la menor, por ser víctima del pederasta y estar bajo coerción. El Jefe de Información de Voz del Caribe, sin embargo, encubrió todos los nexos de las fuentes con el pederasta preso y las infló, usándolas para difamar a la Dra. Seoane. El diario no sólo les dio tribuna libre de manera sospechosa, para colmo, validó sus relatos e hizo suyo su dicho. Allí están como prueba los periódicos, editoriales y encabezados desaseados; los títulos tendenciosos e infamantes. Ni aun usaron el clásico “presuntamente”.
Al imputarle directamente delitos que la Dra. Seoane jamás ha cometido (ni siquiera ha sido juzgada, y menos sentenciada) el diario perdió la confianza de muchos lectores que conocen la labor de La Casita. Por su parte, el Jefe de Información de Voz del Caribe enfrenta ahora una demanda penal por calumnias. Y la va a perder.
No es casualidad, entonces, que Voz del Caribe empiece a ser percibido como un espacio que golpea a instituciones civiles respetables para favorecer a adinerados hoteleros que violan niñas, proxenetas, pedófilos y sus cómplices. Cada vez que se muestra una evidencia que contradice los reportajes de Méndez, su director, Gerardo García, se queja en su editorial Plaza Reforma de que se trata de enlodar al periódico que dirige, pero lo cierto es que el diario se enlodó solo.
Por eso ahora el director intenta desviar la atención del tema con editoriales que aparentan mesura, y hace ofrecimientos tardíos y poco creíbles de “imparcialidad”. Pero envía simultáneamente a sus reporteros a tratar de entresacarle a funcionarios de todo tipo, alguna declaración negativa sobre La Casita; aunque sea un signo de interrogación para luego publicarlo sesgadamente. Gerardo García, insinúa, hurga, cuestiona convenios que en todos los países modernos existen. Intenta presionar para que le den entrevistas directivos de La Casita y poder así aparentar que lleva una política periodística objetiva y de libertad de expresión. Difícilmente convence. Por otra parte, publica documentos visiblemente falsificados (provistos a, o fabricados al vapor, quizás por el mismo Méndez o sus ilustres fuentes) para tratar de probar cosas inexistentes. En su editorial Plaza Reforma, el día de ayer, califica de “prueba” a una risible fotostática sin firma ni sello institucional, expedida por nadie, con mes pero sin día. De nulo valor documental. Un membrete montado y nombres convenientemente tecleados son aprobados al vapor por su gerente editorial, Gloria Palma. Fe ciega en una copia fotostática anónima. Signo de desesperación. Y no se dan cuenta que con esas acciones inmediatistas dañan la credibilidad de su diario. El director de Voz del Caribe maniobra así, de maneras erráticas. Es parte de una muy burda estrategia para tratar de salir del lodo en que los reportajes que aprobó metieron a su diario; para tratar de recobrar la credibilidad perdida con los sectores sociales que ha agraviado. Pero ese es camino cuesta arriba, y el resultado, incierto. Cada nueva prueba falsa, cada historia no verificada con rigor periodístico, solo crean mas escepticismo entre los lectores analíticos.
Lo mas grave del caso, es que el descrédito del diario ante la opinión pública aumento por la irresponsable falta de sensibilidad al publicar una foto de archivo de importantes turistas internacionales visitando las instalaciones de La Casita, a plena luz del día, para hacer un donativo. En manos del Jefe de Información de Voz del Caribe, la foto se convirtió en “prueba” de venta de niños a extranjeros.
El punto no es lo pueril del infundio, y —de nuevo—, la falta de escrúpulos periodísticos para fabricar notas o supuestas evidencias. Lo más grave fue que la comunidad internacional de Cancún registró cómo se criminaliza a la ligera a turistas altruistas y se insinúan de ellos infamias incalificables, exponiéndolos a ser estigmatizados y, aun, a actos de violencia. Tuvimos comentarios de preocupación al respecto y sabemos que algunos de los agraviados preparan quejas formales en embajadas mexicanas de países de Europa y los Estados Unidos. Algunos residentes están indignados y escriben ya cartas a sus consulados respectivos. Cancún es un destino turístico internacional y la irresponsabilidad de los reportajes de Voz del Caribe violo muchos limites e hirió sensibilidades a diestra y siniestra.
Ahora entendemos porqué el nerviosismo y las contradicciones del director del periódico.
Su diario es publicado por la compañía La Voz de México, SA de CV, que maneja varias publicaciones, algunas dirigidas al sector turismo. Y el Presidente, y por lo tanto el responsable de lo que pasa en sus empresas es, a final de cuentas, el Sr. Miguel Quintana Pali.
El problema no fue sólo que el jefe de información de Voz del Caribe se prestó a lavar la imagen de hoteleros pederastas y proxenetas. El difamar como lo hizo el diario a un proyecto como La Casita con amplio apoyo del turismo y centros filantrópicos internacional, fue una torpeza garrafal. La afectada, finalmente, es ya la imagen de la empresa de Miguel Quintana Pali. El malestar de empresarios del extranjero residentes, y de turistas integrantes del patronato de La Casita, es ya patente y tiende a crecer. Insultar a personas honorables conocidas, y a turistas e inversionistas haciendo reportajes amarillistas que infaman a asociaciones de derechos humanos, no es la forma de acreditar un diario que comienza. Es la forma de hundirlo y de ahuyentar lectores y a muchos suscriptores. Es muy comprensible la defensividad, premura y nerviosismo de Gerardo García, director de Voz del Caribe. |